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REPUTACIÓN CORPORATIVA

DEL DAÑO MORAL EMPRESARIAL

10/04/2018

DEL DAÑO MORAL EMPRESARIAL

En el marco de las relaciones jurídicas contractuales que se materializan entre particulares como sujetos del derecho privado, suelen generarse una serie de incumplimientos entre las partes, que consecuencialmente pueden derivar en un daño a la reputación y honor de la sociedad mercantil; a este daño se le he atribuido el carácter de “empresarial”

Al respecto, la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, mediante sentencia número RC.000315 de fecha 12 de junio de 2013, con ponencia de la Magistrada Dra. Yraima Zapata Lara, estableció que el daño extrapatrimonial en las personas jurídicas que origina el daño moral, ocurre cuando se ha visto afectada su reputación, nombre, imagen, marca y/o fama de sus productos o servicios.
Por su parte el tratadista Eduardo Zannoni, lo ha definido como “el menoscabo o lesión de intereses no patrimoniales provocado por el evento dañoso, es decir, por el hecho o acto antijurídico”.
En legislaciones foráneas tales como la argentina, se ha planteado la interrogante de si existe la posibilidad de que se declare la procedencia o no del daño moral empresarial, y de ser así, cuáles serían los parámetros aplicables al caso, y que criterios deben tomarse al momento de cuantificar el daño causado a la sociedad mercantil. En ese sentido la Dra. Blanca Casado Andrés señala:
“Últimamente, el Tribunal Supremo tiende a indemnizar dentro del ropaje de los daños morales, las posibles pérdidas patrimoniales que se hayan podido producir en las empresas o sociedades mercantiles. De esta manera se establece la inclinación del Alto Tribunal de reconducir por la vía de la indemnización al daño moral, el resarcimiento de los perjuicios patrimoniales que se hubieran podido ocasionar, cuando éstos resultan difíciles de probar, en particular, cuando se trata de empresas.
Muchos autores han realizado fuertes críticas a esta tendencia jurisprudencial habida cuenta que de esta manera se están confundiendo como daños morales lo que realmente son daños patrimoniales, lo que imposibilita el control externo de los criterios jurisprudenciales a la hora de establecer el quantum indemnizatorio de los daños9.
Si bien es cierto, hay que reseñar que el Tribunal Supremo tampoco tiene un criterio unívoco en el tratamiento de la cuestión. En efecto, a modo de ejemplo citamos algunas sentencias de la Sala 2ª (Sala de lo Penal) que consideran que una persona jurídica no puede sufrir daños morales, entre otras, STS de 22 de mayo de 200010, STS de 11 de septiembre de
Por otro lado, la manera de fundamentar la concesión o no de la indemnización por daño moral varía mucho de unas sentencias a otras así, la STS (Sala 2ª) de 24 de febrero de 200512, argumenta en contra del daño moral apoyándose en que la normativa reguladora de la responsabilidad civil en el Código Penal excluye la reparación del daño moral de una persona jurídica, no en el sentido que expresan los artículos 110 y 113 CP que señalan que la responsabilidad civil comprende, entre otros conceptos, la indemnización de los perjuicios materiales y morales, sino teniendo en cuenta la doctrina sentada por la célebre STC 139/1995, de 26 de septiembre que reconoce la titularidad del derecho al honor a una sociedad mercantil solo en su faceta objetiva (reputación) no en cuanto su faceta subjetiva (sentimiento o estima)
En Venezuela, no se reconoce por vía legislativa el daño moral empresarial, toda vez que el código civil (1982), establece que:
“Artículo 1.196.- La obligación de reparación se extiende a todo daño material o moral causado por el acto ilícito. El Juez puede, especialmente, acordar una indemnización a la víctima en caso de lesión corporal, de atentado a su honor, a su reputación, o a los de su familia, a su libertad personal, como también en el caso de violación de su domicilio o de un secreto concerniente a la parte lesionada. El Juez puede igualmente conceder una indemnización a los parientes, afines, o cónyuge, como reparación del dolor sufrido en caso de muerte de la víctima”

Es evidente que el legislador venezolano, no previó la figura del daño moral empresarial, ya que primigeniamente ha sido una institución dirigida a resarcir los daños de naturaleza “personal, espiritual” que un particular ha sufrido por el hecho ilícito cometido por otro. Sin embargo, el derecho avanza conforme a las sociedades y a sus necesidades históricas, y por ende, las nuevas tendencias jurisprudenciales en algunas legislaciones, han comenzado a reconocer, que las sociedades mercantiles, en el ejercicio de sus giros comerciales, pueden verse afectadas moralmente, por actuaciones fraudulentas e ilícitas perpetuadas por una persona natural o jurídica.
Nuestro máximo tribunal en decisión N° 315 de fecha 12 de junio de 2013, caso: Servicio de Aguas Negras Estancadas, C.A. (SERVIDANE), y otro, contra Industria Venezolana de Saneamiento, C.A. (INVESA) y otro; no solo reconoce la existencia del daño moral empresarial, sino que además, define el alcance del mismo, y establece la forma en la que debe calcularse la indemnización por la afectación que ha sufrido la sociedad mercantil, y al respecto dictó lo siguiente:
“…la Sala considera necesario señalar que en el eventual daño moral sufrido por personas jurídicas, el juez no puede motivar la cuantificación de la indemnización con la doctrina establecida para el cálculo de la indemnización del daño moral en personas naturales, pues en el ente moral el perjuicio afecta su reputación y nombre como sociedad civil o mercantil, no puede, por ende, tener un carácter espiritual o sicológico como ocurre en el ser humano”
En la Citada Sentencia la Sala de Casación Civil afirmó que: “los supuestos establecidos para cuantificar el daño tiene que estar relacionados con los perjuicios causados por el hecho ilícito”. En la misma se determinan supuestos de hecho que deben llenarse para la procedencia y cuantificación del daño, la Sala de Casación Civil afirmó que:
“Los supuestos establecidos para cuantificar el daño tiene que estar relacionados con los perjuicios causados por el hecho ilícito. En tal sentido, al juez establecer los parámetros para la cuantificación del monto deberá considerar: 1) La fama del producto, marca, imagen, signo o servicio que tuvo el ente moral o su producto o servicio antes del hecho ilícito y la que tiene después de la ocurrencia del hecho ilícito; 2) La trascendencia que tuvo en el consumidor y/o clientes y en el mercado del lugar donde ocurrió o se difundió el hecho ilícito y sus consecuencias actuales; y 3) Cualquier otro señalamiento que considere para establecer la escala de valores que tomó en cuenta para determinar la indemnización del daño, de manera que exista una relación lógica entre daño extrapatrimonial y la indemnización establecida por el juez.”

Igualmente, la Sala consideró necesario señalar que, “en el eventual daño moral sufrido por personas jurídicas, el juez no puede motivar la cuantificación de la indemnización con la doctrina establecida para el cálculo de la indemnización del daño moral en personas naturales, pues en el ente moral el perjuicio afecta su reputación y nombre como sociedad civil o mercantil, no puede, por ende, tener un carácter espiritual o sicológico como ocurre en el ser humano.”
A pesar de que ha habido un reconocimiento expreso de esta figura, existen diversas corrientes doctrinarias respecto a esta novedosa tendencia del Tribunal Supremo en la que se indemniza por concepto de daños morales, aquellas pérdidas de carácter económico que hayan podido sufrir las sociedades mercantiles, teniendo lugar así un resarcimiento de los perjuicios patrimoniales causados en la mercantil; hay quienes consideran que eso no hace otra cosa que confundir el daño moral con lo que en realidad son daños patrimoniales. Además de la dificultad que se le presenta al operador de justicia al momento de cuantificar el daño moral ocasionado a la empresa.
ABG. ANA GABRIELA OJEDA CARACAS
PEREZ BURELLI & CALZADILLA CONSULTORES JURIDICOS
FIRMA DE ABOGADOS

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